Estimado
Mario.
Te
escribo para contarte que el día de ayer a la noche recién caí en la cuenta de
la terrible realidad en la que estamos inmersos. ¿Viste que muchas veces uno
piensa que está yendo por el mundo con paso seguro pero resulta que un simple
hecho, una escueta mirada o un banal estornudo ocasiona que nos demos cuenta
que lo está sucediendo es todo lo contrario? Pensamos que vamos en dirección
NNE sin saber que nuestra brújula indica SSO, según la convención de la Rosa de
los Vientos. Paso a la narración.
Estaba
volviendo del trabajo y, escuchando la radio, pasaron un tema del Flaco
Spinetta. Barro Tal Vez. Impresionante, por supuesto, no hace falta aclararlo.
Luego de haber cenado y acostado a los chicos, mágicamente encontré una ventana
de tiempo disponible sólo para mí. Fue entonces cuando decidí aprovecharla
escuchando unas viejas canciones con estos nuevos programas que permiten tener
toda la discografía de todos los artistas posibles a un simple apretar en la
pantalla con un dedo. Me resulta demasiado incompresible ese tema, pero no por
eso dejo de aprovecharlo. Estuve recorriendo algunas canciones cuando me acordé
la que escuché en la radio de Spinetta. La busqué y la disfruté con auriculares
a volumen fuerte, acostado en la cama y con la luz apagada. Ese es uno de los
momentos en que se pueden describir como sublimes. No recuerdo desde hace
cuánto tiempo no puedo tomarme una media hora de esa manera. La razón que
primero se ocurre son los hijos. Te sacan esas cosas, pero te dan tantas otras
que la balanza queda inclinada en exceso del lado de ellos.
Pasada
la media hora que acabo de describir y ya rozando medianoche, apago todo y me
inclino hacia mi hombro derecho para comenzar a dormir. Fue cuando me vino a la
mente como una flecha de ballesta que atraviesa hasta las mas pesadas armaduras
este horrible pensamiento-realidad. ¿Por qué te lo describo como una palabra
compuesta? Porque si bien es un pensamiento, no deja de ser una abstracción de
la más absoluta verdad. No es un juicio de valor, es un análisis frío de una
situación concreta. Nos estamos quedando sin protección emocional. Spinetta,
Ceratti y Pappo han partido. BB King, Santiago Feliú y, recientemente, George
Martin, el productor de los Beatles y muchas veces considerado su quinto
integrante. Eso por nombrar algunos de los músicos que nos han dejado en
los últimos tiempos. Esas canciones que usamos como escudo protector o
argumento seductor o simple pasatiempo nos quedan sólo como estela de su paso
por este valle. Algunos de nuestros héroes ya han partido, abandonándonos a
nuestra propio destino. Pensalo de esta manera, la diosa Fortuna ahora tiene el
poder de hacer con nosotros todo lo que le venga en gana sin que podamos oponer
ni la más mínima resistencia. Esto es debido a la falta de estos escudos
emocionales que te he descripto y que nos regalaban nuestros titanes que han
partido. ¿Y ahora qué hacemos?
Mario,
espero no haberte no arruinado el día y si se te ocurre alguna idea, no dejes
de compartirla.
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